viernes, 20 de febrero de 2015

Lamentos



Son tantos momentos que quisiera hoy cambiar;

tantas cosas tristes, tantas ganas de llorar.

¿Qué error cometido es el que debo pagar?

¿Qué puedo hacer para cambiar la historia y borrar?



Pasaron los años, y con ellos se murió

la ilusión de niña que es crecer en el amor;

y aunque no recuerdo qué semilla se sembró,

hoy cosecho soledad, dolor.



Háblame del tiempo, de ese tiempo que murió,

de la rosa blanca que guardo en mi corazón,  

de la poesía del gorrión que llora por la flor,

de la melodía que calló.



El sol ya no brilla con la misma intensidad.

El cielo está triste, tiene ganas de llorar.

¡Tal vez sea mi alma que no mira más allá de acá,

baja la mirada, llora y llora aún más!

VALERIA ELDER

jueves, 12 de febrero de 2015

Como me voy



Como serpiente embrujada

con cara de dragón


se me estropeó tu mirada.


Como cuerpo de santo incorrupto


de manos finas


olvidé tu rostro abrupto.


Ya no tengo el cantar mañanero,


la letra se extravió,


mi alma no repica, al son del campanero.


Ya dejaron de venir jilgueros


a mirarte desde la ventana,


sólo arriban unos grajos negros.


Me dejé tú herida abierta,


sangrando sin cerrar,


para ver si tu piedad, estaba yerta.


Me la cosí a base de lágrimas,


de penas negras,


para que tu nombre, en ella imprimas.


Voy sorteando sin mucha maña


al adiós definitivo,


pero por desgracia, siempre está mañana.


Voy quemando mi loca imaginación,


poco a poco,


ya sólo me queda que resignación.

ANDRÉS MONTIEL

viernes, 6 de febrero de 2015

Estrella



No te confundas, no soy de aquí…

yo estoy lejos…

No te confundas, soy una estrella curiosa

y solitaria...

No te confundas, porque soy luz

y con ella te acaricio.

No te confundas, porque mi amor

enciende, ilumina y sobrevive más allá de mí,

porque aunque me veas ya estoy muerta…

ROMINA ROJAS

martes, 3 de febrero de 2015

Fuenteovejuna



Autor: Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635)
Año de la obra: 1613

El comendador Fernán Gómez de Guzmán llega a la villa de Fuente Ovejuna. Es un ser infame y sin piedad que no duda en mancillar el honor de varias doncellas de la aldea y castigar duramente a aquél que intente impedir sus deshonestas intenciones. Así, se apropia de toda Fuente Ovejuna desde los recursos a las mujeres. Por tratar de defender una de ellas, Jacinta, fue azotado Mengo. Pero no sólo éste veló por preservar el honor de una dama. También Frondoso lo hizo con Laurencia, hija del alcalde Esteban, ayudado de una ballesta, ganándose así el odio del comendador que clamaría venganza. Dicha venganza la consumó en la boda de ambos, encerrando a Frondoso y llevándose a Laurencia con él a la fuerza haciendo con ella lo que quiso. Todo, ante la impertérrita mirada de su padre. Esto sería el detonante de los posteriores acontecimientos. Cuando Laurencia fue liberada, furiosa, reprochó al pueblo su actitud pasiva y le incitó a rebelarse contra las injusticias. Es entonces cuando toman conciencia de los hechos y todos a una, hombres y mujeres, se amotinan y matan al comendador cuando éste iba a hacer lo mismo con Frondoso. Cuando el rey Fernando el católico es informado de lo sucedido al juez al lugar para averiguar quién es el culpable y, aunque los tortura, todos dicen: <<Fuente Ovejuna lo hizo>>. Finalmente, el Rey, ante la imposibilidad de castigar a  toda una villa y conocer el comportamiento del comendador acabará perdonándolos.
Lope de Vega nos deleita esta vez con una historia en la que la venganza colectiva contra las injusticias cometidas a un pueblo centra la acción, eclipsando cualquier atisbo de amor o comedia. La pérdida del honor, más grave que la propia vida en aquellos tiempos, está presente una vez más en este drama rural. Como habitualmente era práctica generalizada en aquella época.
La acción es transportada al reinado de los Reyes Católicos y justifica un acto gravísimo como es la revuelta contra el orden establecido siempre que el noble deje de comportarse como tal. Esto es algo que el Rey, prácticamente un auténtico Dios para todos, comprenderá porque es justo. La monarquía teocéntrica era una realidad por aquel entonces, de ahí que soliese aparecer el Rey al final de cada obra para impartir justicia.
La obra de Lope de Vega es extensísima: unas 850 comedias de las cuales se conservan aproximadamente 400, siete novelas, nueve epopeyas, tres poemas didácticos y poesía lírica.



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Fuenteovejuna