jueves, 3 de noviembre de 2016

Eloísa está debajo de un almendro



Autor: Enrique Jardiel Poncela (1901-1952)
Año de la obra: 1940

Completísima obra que combina la intriga, la fantasía, el misterio, el amor y un humor rayano en lo absurdo y descabellado. El autor era un amante de las novelas policiacas. Así, nos presenta a dos familias pintorescas: Los Briones y los Ojeda. <<Eloísa está debajo de un almendro>> tiene tres partes claramente diferenciadas:
En la primera, el prólogo, contemplamos un cine de barrio muy castizo en el cual entra Mariana, que impresiona por su glamour, luego su tía Clotilde Briones y a continuación Fernando, el enamorado de Mariana. Ésta le encuentra misterioso, pues si le nota normal “le repugna, le detesta”. A Fernando le acompaña su tío Ezequiel, por quien tiene un afecto especial Clotilde.
El primer acto, los briones, es el más divertido. El autor nos presenta a esta alocada familia. Uno de sus miembros es Edgardo, quien lleva veintiún años sin levantarse de la cama a causa de un desengaño amoroso. Él, realiza de vez en cuando “viajes” en tren sin moverse de su lecho. Sin embargo, Edgardo simula su locura ya que, en realidad, sabe la verdad de todo. Luego están Micaela, hermana de este último, Clotilde y Eloísa, misteriosamente desaparecida y tía de Mariana y de Julia, igualmente en paradero desconocido. En el final de este acto sucede algo realmente truculento y es que Clotilde descubre en la chaqueta de Ezequiel un cuaderno en el cual estaban anotados los nombres de las asesinadas por él que no eran mujeres, como ella creía, sino gatos.
La tercera parte que claramente se diferencia en la obra la forman el segundo acto, los Ojeda, y el desenlace. En éste, Fernando lleva en brazos a Mariana, a la cual previamente la durmió con cloroformo, a casa de los Ojeda. Una vez despierta la enseña varias cosa que allí había entre las que se encontraban un vestido de época, una caja de música como la de ella y un retrato donde se ve a Mariana. Más tarde, ésta encuentra a Julia que se había escondido en la alacena y casado con Luisote Perea, un policía caracterizado como Dimas, el criado de los Ojeda. Finalmente, se descubre que los Briones vivieron de alquiler en esa casa y que fue Micaela quien mató a Eloísa, que llevaba puesto el vestido de época, con un cuchillo que estaba en la alacena, ya que pensaba que cometía adulterio con Federico, el padre de Fernando.

¿Te ha gustado? Recomiéndalo y coméntalo, así como los anteriores libros.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Fuimos




Yo era confidente de tus sábanas,

capitán de tus besos más osados,

cómplice nocturno de tus deseos más salvajes. 

Yo fui parte de la historia de tu boca, 

destinatario errante de tus versos sublimes 

y volé sobre tus ojos imaginando primaveras azules,

sembré flores en cada una de tus mejillas vírgenes. 

Yo fui parte de tu camino, de pasos blancos 

y maravillosos ecos de distancia.

Yo fui el preferido entre tus gustos tan selectivos

pero tú también amor mío, 

fuiste parte de mí, 

de mis letras más coloridas,

de mis pájaros más pequeños,

de mis mejores instantes de inspiración,

de las brillantes horas de insomnio, 

fuiste parte de mi destino, 

de un pasado que se resiste a morir, 

de un futuro incierto que no sabe cómo vivir. 

Fui, fuiste, fuimos, 

una historia inconclusa, perdonando tiempos,

clarificando enigmas, 

pero tan llena de amor…

ALEX

jueves, 20 de octubre de 2016

La pluma del amor





Verso tu piel

con la

suavidad

de mi pluma

con ella

recorro cada

centímetro

de tu cuerpo

me apoderó

de ti, y hago

de tu piel

mi lienzo.

viernes, 14 de octubre de 2016

Manantial de amor




Cuerpo de hombre, corazón vagabundo
sabes tú de qué manera me resucitas,
forjas en mis líneas blancas un suspiro revelador.
¡Ése!, ése que añora tu aliento
y se pierde en el universo de tu luz,
entre sábanas de seda y sueños de amor.
Escucha mi voz pérdida en la nada,
queriendo entrar en lo profundo de tu mirada…
¡Oh!, mi divino Ángel,
un impulso raro que me lleva a ti
y el viento sopla tu ausencia,
susurra tu nombre mi corazón.
¡Oh!, mi todo, aún perdido
en la profundidad del océano,
en la eternidad del mar.
Aguas claras y trasparentes,
¡cómo el manantial que tú me das...!
CORAZÓN DE POESÍA

jueves, 6 de octubre de 2016

Autoplastia



Corazones de acero embarcando en un solitario velero,

extrañas cicatrices que deforman sus rostros.

Una maleta vieja y sucia esperando en el umbral de la puerta,

desterrada de recuerdos e historias.

Aquellos fieles que se reúnen para dar su opinión sobre la vida.

Las luces que surcan el frío de tus ojos,

y unos cuantos francos en el puño.

Eres como el cazador, golpeando en tierra vacía,

soplando, soplando fuera de la lluvia.

Tierra de mar, te adentras a viajar, ¿a dónde?

¿a las profundidades, o a los albores de la gloria?

Pero cómo es posible retroceder en el tiempo,

tu alquimista lo descubrió

he hiciste autoplastia,

luces de primavera, balas de cañón y estrellas de agua y plata.

Heridas de sal que poco a poco fueron sanando,

sangre incultivable, como un ikebana al amanecer,

huiste del protervo viento.

Te bebiste el vértigo de los tacones,

fuiste actriz, abogado y payaso, robaste el Dorado.

Atravesaste los puños del tiempo,

con una aguja de coser te grabaste miradas apasionadas

en los ojos.

Bajel que cruza ciudades y mares,

tripulante sin manos ni corazón,

aquí no valen las amarras.

Coronaste la cima de los sueños, dibujaste el sol con un dedo,

de ti los muertos sienten celos.

No hay gota más pura que la de una lágrima,

no hay divisa más dura que la de seguir viva el alma.

ANDREA KEANE