lunes, 24 de abril de 2017

Clemencia...




Estoy aquí soledad

donde estás ahora.

Ya ni tú prestas

atención en la existencial

maldición de este ser...

Dónde estás tú, parca,

para liberarme

de ataduras mundanas

y del desairado sentir.

Arrástrame a tu cobijo

en lo profundo del limbo,

quema con fuego eterno

cualquier rastro de amor,

calcina el alma sin piedad.

No temas dañar a este hombre

que acepta el fin

mirando a tus ojos,

sin vida,

déjame ser sacrificio

para mi diosa mortal

por la cual he rezado,

suplicado y mendigado

sin tener respuesta...

¿Por qué no te acercas muerte

y me dejas fulminado?

Pido la clemencia

de tu sentencia...

MARIO MENDEZ

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