miércoles, 6 de junio de 2018

Subió el telón




     Subió el telón, en el escenario una luz iluminaba el centro, justo en el centro, donde no había nada, donde la soledad afloraba.
     De repente alguien apareció, una dama, vestida de rojo, cabello recogido, zapatos de tacón.
     Una música de piano al fondo y un verso sonaba en el teatro, era un verso pequeño, un poema del alma y un sentimiento afloraba.
     Puso el corazón en él, hasta que unas lágrimas aparecieron por sus ojos, bañaron su rostro y la música cesó.
     Bajó el telón y su poeta desapareció. Ya nunca más subió aquel escenario, aquél que oyó un poema de sus labios.

domingo, 3 de junio de 2018

El misterio de la cripta embrujada


Autor: Eduardo Mendoza (1943-)
Año de la obra: 1979

Eduardo Mendoza inicia con <<El misterio de la cripta embrujada>> una exitosa saga de novelas de humor. Las andanzas de su desgraciado protagonista, atrapado en una sociedad confusa, incierta y un tanto miserable como lo fue la Barcelona postfranquista de 1977, son enormemente graciosas. Es la historia esperpéntica de un loco, más bien cuerdo, que es liberado del manicomio a cambio de que ayude a esclarecer el caso de la desaparición de una niña del colegio de monjas de San Gervasio. La narración, en primera persona, está escrita con una fina ironía. Su protagonista, el cual en ningún momento es nombrado, se familiariza con el lector hasta el punto de confesar a éste sus miedos, emociones y sentimientos. Hombre habilidoso, con antecedentes delictivos por hurtos, se las apaña bien en la selva a la que es arrojado.
No es una novela complicada de leer, pues pocos son los tecnicismos que ella contiene, sin que por eso no esté esmeradamente escrita con un lenguaje exquisito y fácilmente entendible. Es muy recomendable para iniciados, ya que es muy amena y divertida. Algunas características de la misma son los rebuscados nombres de muchos personajes (Cagomelo Purga, Plutonio, Sobobo…), la constante del protagonista de hacerse pasar por alguien con apellido Sugrañes, el de su doctor, ante todos aquéllos a los que se presenta para ocultar su verdadera identidad, el gusto por la Pepsi-Cola y su imposibilidad de ducharse tras salir del manicomio.
En resumen, una parodia moral y social que desvela los más intrínsecos sentimientos humanos bajo la apariencia de una novela de misterio. Una magnífica obra.
Eduardo Mendoza ha escrito numerosas novelas. Se dio a conocer con <<La verdad sobre el caso Savolta>> (1975) por la cual fue galardonado con el Premio de la Crítica. En 1978 publicó <<El misterio de la cripta embrujada>>, la primera de las aventuras del “loco sin nombre”, a la cual siguieron <<El laberinto de las aceitunas>> (1982), <<La isla inaudita>> (1989), <<La aventura del tocador>> (2001), <<El enredo de la bolsa y la vida>> (2012) y <<El secreto de la modelo extraviada>> (2015), hasta la fecha. También publicó obras tan destacadas como <<La ciudad de los prodigios>> (1986), <<Sin noticias de Gurb>> (1991), <<El año del diluvio>> (1992), <<Una comedia ligera>> (1996), <<El último trayecto de Horacio Dos>> (2002), <<Mauricio o las elecciones primarias>> (2006), <<El asombroso viaje de Pomponio Flato>> (2008) y <<Riña de gatos>> (2010). Ha ganado el Premio Fundación José Manuel Lara (2007), el Premio Planeta (2010) y el Premio Cervantes (2016), entre otros galardones.

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lunes, 28 de mayo de 2018

Embrujo



En la oscuridad,
en una noche sin luna ni luceros,
mis lágrimas lanzo al viento.
Bajo el embrujo de mi soledad,
llena está mi alma de desilusión
y triste y solitario mi corazón.
Hundida en el silencio
de mis noches vacías…
la soledad cobija…
mi alma en agonía.
Ya no río, sólo vivo,
añorando ese amor
que robose mi alegría.
POÉTIKA @Poetikas1

lunes, 21 de mayo de 2018

Cruces de vida




     De maderas nobles, cuentan los moribundos nobles, dicen estos ahora, cual efímero ya es su tiempo, que besaron la cruz con magnanimidad honorable y respeto.
     Cuentos, las comisuras se llenan de las halitosis de sus mentiras, de esas queilitis desarrolladas por sus propias infecciones, de cuando en vida robaron las de otros, sus ilusiones, violando con sus antojos las verdades de tanto pobre.
     Ahora, en su limo y cieno su esperanza, su alma se balancea buscando la calma, cual carroñero buscando ese putrefacto hígado, el cual le alimente un día, sólo uno, solamente segundos de desesperanza que le otorguen un resuello, capaces son de creerse sus propias mendicidades. Encima de él acompaña una cruz, diríase de olivo, aunque también podría ser de abeto.
     Y la cruz se mueve por una pequeña ventisca, alguien cierra rauda la ventana, el moribundo yace ahora muerto, no se compra una nueva vida con otra sucia mentira.
     Un pájaro canta desde el alfeizar, un cuervo sin duda, en esa casa jamás canturreó otra más bella ave, quizás ahora que muere la hiena, multicolores se ofrezcan a dar vida a sus jardines, quizás, ¡sólo Dios sabe!